CATEDRAL METROPOLITANA
DE MEDELLÍN
La Catedral Metropolitana de Medellín, oficialmente Catedral
Basílica Metropolitana de la Inmaculada Concepción de María, es una iglesia
catedralícia de culto católico dedicada a la Virgen María bajo el dogma de la Inmaculada
Concepción. Está situada en la zona céntrica de la ciudad de Medellín
(Colombia), en el barrio Villanueva, al costado norte del Parque de Bolívar.
Además, el templo fue llamado antiguamente y aún se le conoce pero en menor
medida, como Catedral de Villanueva, especialmente durante su construcción para
distinguirla de la Iglesia de la Candelaria, que por ese entonces era sede
episcopal.
La catedral es el principal templo de la Arquidiócesis de
Medellín, sede del Arzobispo, así como del Capítulo Metropolitano. Igualmente,
es la sede de la "Parroquia de la Catedral". En 1948, el Papa Pío
XII le concedió al templo el título litúrgico de Basílica Menor por breve del
12 de junio de ese mismo año.
El edificio fue diseñado por el arquitecto francés Charles
Émile Carré (1863-1909), en estilo neorrománico, cuenta con planta en cruz
latina, consta de tres naves longitudinales, a su vez atravesadas por el
transepto o nave transversal, y sus dos torreones tienen 66 metros de altura
hasta la cruz. Además, es una gran estructura de ladrillo macizo, pues para su
construcción se utilizaron aproximadamente 1.120.000 ladrillos de 8 decímetros
cúbicos cada uno (unidos entre sí con argamasa), los cuales envuelven un
volumen de 97.000 metros cúbicos.2 Por su valor histórico y por ser una de los
principales obras arquitectónicas del país, fue declarada Monumento Nacional de
Colombia el 12 de marzo de 1982.
También posee un pequeño museo de arte
religioso, localizado en una sala contigua a la basílica, y no se encuentra
abierto al público. La colección cuenta aproximadamente 40 obras pictóricas
(entre los siglos XVII, XVIII, y XIX) y 15 obras escultóricas (entre los siglos
XVIII y XIX)
Historia
La historia de la catedral está dividida en dos etapas; la
primera de ellas comienza en 1868 con la creación de la Diócesis de Medellín y
Antioquia y la posterior búsqueda de una edificación adecuada para ser un
templo catedralicio; este periodo termina en 1883. La segunda etapa comienza en
1886 cuando Bernardo Herrera Restrepo toma posesión como nuevo obispo y
emprende la tarea de edificar la catedral. Además, la política es un factor
influyente en la historia de la basílica, dado que se vivía la rivalidad entre
las ciudades de Medellín y Santa Fe de Antioquia; esta última pierde en 1826 su
condición de capital de la provincia de Antioquia (hoy Departamento de
Antioquia) de manos de la segunda, lo que incidió para que más tarde también
fuera trasladado el poder religioso.
Primera etapa, origen y fracaso
Cuando el Papa Pío IX ordenó la traslación de la silla
episcopal de la Diócesis de Antioquia donde funcionaba desde 1828 a la ciudad
de Medellín, con el nombre de Diócesis de Medellín y Antioquia el 14 de febrero
de 1868, nombró ejecutor del decreto al Arzobispo de Bogotá, el antioqueño
Vicente Arbeláez Gómez, quien expidió el decreto ejecutorial el 1 de agosto de
1868. En ese decreto determinó que "el Templo de La Candelaria sirviera de
catedral, mientras se edificaba un templo bastante cómodo y decente, el que
elevaba desde antes de construirlo a la dignidad de catedral con todos los
honores, derechos y privilegios consiguientes, dedicando ese mismo templo a la
Inmaculada Concepción de la Virgen María".
Valerio Antonio Jiménez fue preconizado Obispo
de Medellín y Antioquia en 1868, consagrado en Bogotá el 28 de junio del mismo
año, entró a Medellín y tomó posesión de la diócesis el 16 de noviembre de
1868, y después de atender los asuntos organizativos más urgentes, se empeñó en
la construcción de la catedral. Con tal fin reunió el 29 de marzo de 1870 a los
Canónigos y les manifestó el interés que tenía de empezar lo más pronto la
Iglesia que sirviera de catedral y que correspondiera a la dignidad de la nueva
diócesis, y en vista de la magnitud de la obra quería, ante todo, contar con la
cooperación y apoyo del Capítulo.
En dicha reunión, el Prelado obtuvo el interés y apoyo de los
Canónigos, de lo cual se resuelve, consultando la conveniencia pública, que la
nueva catedral se construya en la Plaza de Villanueva (hoy Parque de Bolívar).
Además, aprobaron una comisión compuesta por los Canónigos José Dolores Jiménez
y Sebastián Emigdio Restrepo, y por los laicos Pedro Justo Berrío (Presidente
del Estado de Antioquia), Marcelino Restrepo, Gabriel Echeverri, Ramón Martínez
B. y Guillermo Restrepo, para que arreglasen los contratos necesarios a fin de
obtener los terrenos requeridos para la construcción de la catedral, el Palacio
Episcopal y el Colegio Seminario. Esta resolución fue comunicada a dichos
personajes por medio de una circular fechada el 3 de abril y firmada por el Pbro.
José Joaquín Isaza.
La invitación del obispo fue secundada activamente en la
primera reunión el 7 de abril de 1870. En ella se nombró presidente de la Junta
a Pedro Justo Berrío, Vicepresidente al Pbro. José Dolores Jiménez y Secretario
a Guillermo Restrepo Isaza. Además se distribuyeron las Comisiones para las
diferentes tareas, especialmente la encargada de la compra de los terrenos.
En las siguientes reuniones de la Junta se informó de las
labores ejecutadas por las distintas comisiones. Entre los logros más
destacados, se encuentra la donación de los terrenos por parte del ingeniero y
filántropo inglés Tyrrel Moore para la construcción de la catedral,
adicionalmente junto a ese lote se encontraba la “Plaza de Villanueva”, terreno
que el mismo Moore había trazado y donado para la ciudad, el cual se llamó en
un principio “Plaza de Villanueva”, y, por deseo de Moore pasó a llamarse
“Plaza de Bolívar” en honor al Libertador, (hoy Parque de Bolívar). La Junta
también logró negociar de manera favorable la piedra de cantera que se
necesitaría para la construcción de los edificios, además de una corriente de
agua potable y la adquisición de otros terrenos aledaños.
Se convocó en la Iglesia de La Candelaria que era la catedral,
a los católicos interesados a una reunión el 25 de marzo de 1871, encabezada
por el obispo y por los de la junta; se dio a conocer el decreto del 8 de
febrero de 1871 que ordena la construcción de la catedral en la Plaza de
Bolívar, y en donde también se agradece especialmente al señor Tyrrel Moore por
la generosa donación. En la reunión, el obispo declaró la necesidad de
construir un templo "más cómodo y capaz" que La Candelaria "más
digno de las riquezas, ilustración y progreso de la ciudad de Medellín" y
"más apropiado para la más cumplida satisfacción de las necesidades
espirituales de toda la Diócesis en general". Invitó a los feligreses a
ofrecer mandas y donativos para poder empezar la obra. Todos los allí presentes
ofrecieron su ayuda.
El 4 de febrero de 1873 fue restablecida la Diócesis de
Antioquia (Santa Fe de Antioquia); desde entonces el obispado comenzó a
llamarse simplemente Diócesis de Medellín.
Tiempo después, la Junta de la catedral planteó dos opciones
para obtener el diseño: la primera, la consecución de libros de arquitectura
religiosa para extraer de allí el boceto, y la segunda, inspirada por el Obispo
Coadjutor, José Joaquín Isaza, la de conseguir en el extranjero un arquitecto
que elaborara el diseño. Se optó por la segunda.
Consecuentemente Monseñor Isaza, como Deán del Capítulo,
hombre formado en Bogotá, inició los primeros contactos orientados a buscar un
arquitecto jesuita, pero ante la dificultad de encontrarlo, acudió a los
franciscanos, quienes enviaron dos de sus sacerdotes y al arquitecto Felipe
Crosti, quien llegó a Medellín el 14 de agosto de 1874, gracias a un arreglo
del viaje que hiciera el cónsul de Colombia en Roma. El 5 de octubre del mismo
año, anota el Obispo Isaza, que había hablado con los arquitectos, que Crosti
le parecía hombre entendido pero pretencioso y que el fraile era bueno,
moderado y podía servir de mucho.
Posteriormente, se llegó a un acuerdo, y se firmó con Crosti
un contrato el 18 de noviembre con una validez de un año, por medio del cual se
le asignaba, a partir del 1 de noviembre, ciento diez pesos fuertes ($ 110) y
ciento sesenta pesos fuertes ($ 160) por indemnización, y se designó como
director adjunto al R.P. Benjamín Masciantonio, con la asignación mensual de
sesenta pesos.
De una nota de Felipe Crosti, leída en la sesión del 3 de
febrero de 1875, informa lo siguiente:
"Para el 15 de enero del año próximo (1875) puede darse
principio a los trabajos del templo, que va a construirse. Para ese día estará
también formada la planímetra de los nuevos planos, de los cuales acompaño a Su
Señoría Ilustrísima un proyecto de embrión".
"He reducido la extensión de los primeros en longitud, y
he sustituido la forma de cruz latina con una de figura semigriega, para darle
mayor latitud".
"Juzgo que conviene conseguir lo siguiente:
1o. Una calera que se encuentre a la menor distancia posible
del lugar en que ellos deben ejecutarse.
2o. Que se dé principio a la construcción de dos tejares7
para los efectos que oportunamente indicará el suscrito".
El Obispo Jiménez expidió decreto el 17 de mayo de 1875,
nombrando a Crosti como director, al Padre Benjamín Masciantonio como
subdirector y al padre José Dolores Jiménez como Tesorero Pagador. Además, que
desde ese día se diera principio formal a los trabajos de construcción del
templo Catedral, los cuales no debían interrumpirse a no ser por causas graves.
Crosti estuvo al frente de la obra hasta el 18 de noviembre de 1875, cuando
terminó su contrato, el cual no fue renovado, además, al año siguiente, la construcción
tuvo que suspenderse por causa de la guerra civil de 1876 a 1877 que tuvo un
carácter político-religioso.
Después de cinco años de suspensión de la obra, el nuevo
Obispo de Medellín José Ignacio Montoya Peláez, expidió un decreto el 12 de julio
de 1882, nombró una nueva junta, con el Pbro. José María Gómez Ángel y el laico
Guillermo Restrepo Isaza.8 El 19 de junio se reanudó la construcción, y la
Junta estuvo al frente de los trabajos hasta el mes de octubre de 1883, cuando
el Obispo Montoya decretó la suspensión definitiva, a partir de los conceptos
negativos de los Padres Gómez Ángel y Masciantonio, quienes resaltaron la
monumentalidad del edificio y la incapacidad e incompetencia profesional de
Crosti.
A pesar de que los planos habían sido revisados y
rectificados, resultaba la obra de tal magnitud que sería imposible acabarla en
el transcurso de muchos años, los diseños de Crosti pretendían una catedral de
cinco naves que incluía los atrios actuales, además, los materiales de que se
disponía no tenían la resistencia necesaria, y fuera de eso, los diseños
contenían serios problemas estructurales, es así que el arquitecto no resultó
con las capacidades que la obra requería.
Segunda etapa, nuevo arquitecto y
nuevo proyecto
El 21 de enero de 1886 tomó posesión de la Sede Episcopal de
Medellín Bernardo Herrera Restrepo, comenzando lo que pudiera llamarse la
segunda época o etapa definitiva de la Catedral. Encontró que la construcción
de la catedral había sido suspendida por su antecesor, por lo cual, solicitó
otros conceptos. Primero acudió al arquitecto bogotano Mariano Santamaría,
quien descalificó los diseños de Crosti y señaló graves errores en los planos.
Como el Obispo Herrera se había educado en Francia, solicitó
concepto al Abate L. Douillard, obispo de París y notable arquitecto francés,
quien desecha totalmente la obra de Crosti. Además, el obispo galo le
recomienda al arquitecto Carlos Carré, de quien dio el más alto concepto.
Informó entre otras cosas, que se trataba de uno de sus mejores discípulos, con
una experiencia de más de ocho años bajo su dirección, uno de los alumnos más
lúcidos de la Escuela de Bellas Artes, además de que trabajaba en ese entonces
como inspector de la Iglesia del Sagrado Corazón de Montmartre (París), y quien
además "era un magnífico católico, que tenía 25 años y que estaba
intacto" (el arquitecto Carré).
Luego, el Obispo Herrera procedió a restablecer la junta, la
cual quedó compuesta por los Canónigos José Dolores Jiménez, Juan de Dios Uribe,
José María Gómez Ángel, Rafael María González, Sebastián Emigdio Restrepo y los
laicos Marceliano Vélez (Gobernador del Departamento de Antioquia), de los
hermanos Próspero, Guillermo y Carlos Restrepo Euse. Dicha Junta conoció las
gestiones que había estado haciendo el obispo Herrera con el Abate Douillard, y
en la reunión del 22 de septiembre de 1888, se aprobó la venida del arquitecto
Carré. Mientras en Francia el obispo y su discípulo hacían un diseño
preliminar, en Medellín se fabricaban intensamente grandes cantidades de
ladrillo a petición de éstos, que ya sabían la disponibilidad de materiales con
que contaba la región.
Carré llegó el 30 de julio de 1889, y se ubicó en una celda
del seminario, que simultáneamente le sirvió de habitación y de estudio.
Concluyó los planos del templo en noviembre del mismo año, basado en los tres
tomos de "Eglises de bourgs et villages" traídos de Europa. Lo
estipulado con Carré fueron los planos, la dirección de la construcción y la
formación de algunas personas para que pudiera terminar la obra, ya que su
contrato vencía el 14 de junio de 1894 y no se le renovaría.
En la reunión de la Junta del 19 de enero de 1890, el Obispo
presentó los planos que había diseñado para la construcción de la catedral el
arquitecto Carré, quien, estando presente, explicó y satisfizo las
observaciones que se hicieron. La Junta acordó aceptar dichos planos por estar
en todo conformes con las opiniones de cada uno de los miembros e
inmediatamente se procedió a la construcción de la catedral, con los planos y
bajo la hábil dirección de Carré. Puede decirse que en esta fecha nació
verdaderamente la actual catedral de Medellín. Después, en 1891 fue nombrado
Mons. Jesús María Marulanda como encargado de la construcción de la catedral, y
gracias a su capacidad financiera, su actividad permanente y su sentido
práctico se dio un gran empuje a la obra.
Para la construcción se utilizaron diferentes materiales,
como varias clases de piedra, la común, la de lujo, la para los plintos, la
negra, la de canto. En un comienzo, los ladrillos fueron comprados a varias
ladrilleras por miles, entre varios tipos: ladrillos sencillos, ladrillos
dobles, ladrillos moldurados, ladrillos de clase. Después, Monseñor Marulanda
compró por Belén un tejar donde se fabricaron los ladrillos y las tejas
necesarias para el templo y vendía el resto con cuyas ganancias pagaba los
demás gastos. Se utilizó la argamasa, mezcla de arena y de cal para pegar los
adobes. Las piedras las traían de El Poblado o las sacaban de la quebrada La
Loca. La cal procedía de Santa Bárbara. El agua para la mezcla provenía del
acueducto de La Ladera y era propia. También fueron utilizados otros
materiales, como pólvora y mezcla para pólvora, clavos, maderas para alfardas,
bejucos, tablas y trozas para las columnas. Monseñor Marulanda compró una finca
en Envigado para la provisión de esas maderas comunes para construcción, pues
las maderas finas procedían de San Roque, San Luis y Puerto Berrío. En esta
última localidad, Monseñor Marulanda compró una finca para dicho fin, la que a
su vez sostenía con la venta de la madera sobrante.
Luego, el Obispo Bernardo Herrera Restrepo partió para
Bogotá, con el fin de hacerse cargo de la Arquidiócesis de Bogotá, y el 18 de
junio de 1892 tomó posesión de la Diócesis Joaquín Pardo Vergara, quien
continuó la construcción de la catedral. Para 1897 se terminó una de las
sacristías, la que se encuentra hacia la calle Ecuador y el 17 de octubre del
mismo año se bendijo, con el fin de utilizarla como capilla, se consagró a la
Inmaculada Concepción y prestó servicio hasta poco antes de la inauguración de
la catedral.
Carré continuó su labor hasta junio de 1894, dejando gran
parte de las arcadas centrales y de la sacristía (que en el último período le
sirvió de estudio), los planos y las suficientes directrices a los
constructores empleados para terminar el edificio. Lo reemplazaron los señores
Heliodoro Ochoa y Salvador Ortiz, los cuales estuvieron vinculados a la obra
hasta que murieron en 1916 y 1919 respectivamente, y quienes dejaron la obra
muy adelantada.
Luego, desde la partida de Carré hasta 1898, el templo fue
sometido a ciertas contrapropuestas en el diseño original como fueron: los
nichos que albergan imágenes en los ábsides que rematan las naves laterales (ya
construidos), la arcada ciega sobre las columnatas principales (en proyecto),
una cúpula que cubría el crucero, y el bajo relieve que adornaría el tímpano
del acceso central (estos dos últimos nunca realizados).
El maestro Francisco Antonio Cano, creyendo desacertadas
desde su punto de vista todas estas propuestas reformadoras, manifestó su
malestar en un artículo publicado en la revista El Montañés (No.8, de abril de
1898), anotando, ante la inquietud sobre el vacío del tímpano que debía ser
completado con una pintura. El destacado pintor opinó, además, que los nichos
realizados en los ábsides, reemplazando las repisas dibujadas por Carré para
sostener estatuas, serían un “verdadero error estético, porque se ha quitado a
esa superficie tan hermosa la unidad que le daba su limpieza, interrumpiendo
con un hueco de tan mezquina forma”. Acerca de la idea de cambiar el muro liso
diseñado por Carré sobre las arcadas por un triforio (arcada falsa) donde se
ubicarían esculturas, comentó que aparte de su difícil apreciación desde abajo
sería demasiado costosa, así fueran las esculturas hechas en “groseros barros
cocidos”. Afortunadamente fue respetada la autoría intelectual de Carré y el
concepto de Francisco Cano sobre la sobria cubierta del crucero: “Torre cuadrada
de sencillísima forma, en vez de una cúpula que muchos desearon”
El 24 de febrero de 1902 la Diócesis de Medellín fue elevada
por el Papa León XIII a la categoría de Arquidiócesis.11 El 12 de agosto de
1906 llegó a la ciudad como Arzobispo Manuel José Caycedo, y se vinculó a la
construcción de la Catedral, como sus predecesores.
El reloj de la fachada principal fue donado por el
expresidente del Estado de Antioquia Recaredo de Villa y fue inaugurado a las
12 del mediodía del 20 de julio de 1910, para celebrar el primer centenario del
grito de Independencia de Colombia, además, también se inauguró la torre
derecha del templo.
El diseño u obra negra de la catedral puede considerarse que
fue terminado en 1917, cuando el 24 de mayo de ese mismo año se realizó la
primera misa pontifical, celebrada por Caycedo, con motivo de sus bodas de
plata episcopales.12 Este fue el primer acto litúrgico episcopal celebrado
antes del traslado de todo el culto de La Candelaria a la nueva catedral.
En 1919 el Arzobispo Caycedo contrató al arquitecto italiano
Giovanni Buscaglione, hermano salesiano, nacido en Piamonte el 1 de marzo de
1874, quien había trabajado en importantes obras en Italia, Constantinopla,
Esmirna y Alejandría. Buscaglione diseñó el baldaquino, los altares, el
púlpito, el Coro y demás obras ornamentales del templo. Al lado del arquitecto
y como encargado de los trabajos estuvo Lucas Vásquez quien posteriormente se
encargó de la etapa final. Además, a Buscaglione también se le encargó el
diseño y construcción del Seminario Mayor (1919-1928), el cual se había
postergado para dar prioridad a la catedral (actualmente es un centro comercial
y sede de la Curia arquidiocesana).
En 1920, fue construido el atrio del templo por la Sociedad
de Mejoras Públicas con la colaboración del Municipio de Medellín. En 1923 el
Arzobispo Caycedo, viendo la estrechez de la capilla (que se había habilitado
para culto y dedicado a la Inmaculada Concepción), que tenía una capacidad de
unas 300 personas, ordenó que el culto se hiciera dentro de la misma Catedral,
pues ya estaba terminado el edificio y empezaba su ornamentación.
El 12 de marzo de 1924 con motivo de las bodas de oro
sacerdotales de Monseñor Marulanda, fueron inaugurados los altares y en 1925 se
celebró la segunda misa pontifical, cuando Medellín celebró los doscientos
cincuenta años de su erección como Villa, a la que asistió el entonces
Presidente de la República Pedro Nel Ospina.
El 7 de septiembre de 1928 a las cuatro y media de la tarde
tuvo lugar un incendio en la parte superior central del crucero provocado por
un rayo; el cuerpo de bomberos, la policía y el ejército trabajaron de manera
activa y eficaz para extinguirlo.
En 1931 se estimó que ya el edificio podía darse al servicio
como catedral. Así lo determinó el Arzobispo Caycedo, mediante decreto el 11 de
agosto del mismo año, pasando la catedralidad de La Candelaria, que mantuvo
durante 63 años y devolviendo a ella el culto parroquial. Para lo cual, Mons.
Caycedo hizo la traslación solemne del Santísimo desde de la antigua catedral
(Iglesia de La Candelaria) y acompañado de sus sufragáneos los Obispos Francisco
Cristóbal Toro Correa y Miguel Ángel Builes Gómez y del Capítulo
Metropolitano, del Clero, de las autoridades civiles y militares, además de la
población en general. El 11 de agosto de 1931, el templo fue inaugurado como
Catedral, con motivo de las bodas de plata de la posesión de Mons. Manuel José
Caycedo en la Arquidiócesis.
El 30 de marzo de 1933, el ingeniero Oskar Binder llevó a
Medellín el órgano de marca Walcker para la catedral, y además, se dio a la
tarea de su montaje, el cual estuvo listo para su estreno a finales de julio de
1933. Para dicho estreno, y con el fin de adiestrar personal para su manejo, la
Arquidiócesis contrató por un año los servicios del organista alemán Alfonso
Maerz. El 12 de agosto del mismo año, a las cuatro de la tarde, el Arzobispo
Manuel José Caycedo bendijo el órgano, y el señor Maerz dio un concierto con un
lleno total.
En 1944 se desvió la quebrada “La Loca” por la Calle La Paz,
la cual pasaba debajo del presbiterio y desde 1910 se venía tratando el problema
con las entidades oficiales. Al parecer la quebrada fue canalizada antes de
los trabajos de Carré y dicha canalización consiste en un arco romano,
(formando una bóveda), la cual va más o menos desde la mitad de la Plazuela
Pardo Vergara, hasta pasar la calle de Venezuela, en la Plazuela Caicedo. Este
lugar no ha tenido ningún uso, aunque se ha pensado en aprovechar el espacio
para ubicar osarios.
El Papa Pío XII le concedió a la catedral el título de
Basílica Menor por breve del 12 de junio de 1948. Se hizo la consagración el 11
de agosto de 1950 por Monseñor Luis Andrade Valderrama, obispo de Santa Fe de
Antioquia, y fue proclamada públicamente Basílica Menor dos días después.
En 1952, el empresario y filántropo Pablo Tobón Uribe donó a
la Basílica la suma de doscientos mil pesos ($ 200.000) con destino al
embellecimiento e iluminación de la misma, con lo cual se compraron nuevas
campanas, confesionarios, 12 altares y mesas de mármol, una custodia y lámparas
de alumbrado.
En 1961, varios vecinos de la Basílica pidieron que se
estableciera una parroquia en dicho templo, por lo cual el Arzobispo Tulio
Botero Salazar crea la “Parroquia de la Catedral”, por decreto del 29 de junio
de 1962, quedando a cargo de todo lo referente al culto en la Basílica y la
administración del edificio. El 12 de marzo de 1982 la catedral fue declarada
Monumento Nacional de Colombia.16 En la tarde del 5 de julio de 1986 el Papa
Juan Pablo II visitó la catedral, y al verla exclamo ¡Magnífica, magnífica!
Entre 1998 y 1999 se adelantó por cuenta del Consejo de
Monumentos Nacionales el diagnóstico para constatar el estado físico del
edificio y poder proceder a su restauración. Ganó el concurso para este fin la
Fundación Ferrocarril de Antioquia. El trabajo se comenzó en 1998 y se entregó
en marzo de 1999; y para lo cual se realizó una investigación histórica, el
levantamiento arquitectónico y finalmente se dio un informe detallado de
deterioros, grietas, humedades, desprendimientos y otros problemas. La
conclusión fue que la Catedral estaba enferma, pero no desahuciada ni en estado
terminal. Por lo cual el Instituto Nacional de Vías -INVIAS- había hecho
donación al Departamento de Antioquia de un valioso inmueble con destino a la
restauración de varios monumentos nacionales en Antioquia, entre los cuales
está la Catedral de Medellín, pero hoy en día aún está pendiente la
restauración del Templo.































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